Mediante un juicio abreviado, Arturo Nicolás Carrizo y José Agustín Brito fueron condenados a tres años de prisión tras reconocer su responsabilidad en una serie de robos realizados con inhibidores de alarmas.

El fiscal Miguel Varela, del Centro Judicial de Concepción encabezó la acusación de que al menos siete personas habían denunciado haber sido víctimas de los acusados. Utilizaban un aparato con el que bloqueaban las señales de las alarmas de vehículos y así se apoderaban de las pertenencias que había dentro del rodado. Una de las víctimas, que sufrió la sustracción de $ 150.000, aportó las filmaciones de su casa que fueron clave para poder localizar a los ahora condenados. La Policía, al momento de la detención, secuestró dos inhibidores.